Nos encontramos ante uno de los ábsides más interesantes del románico riojano. Responde a la tipología de las iglesias del río Tirón, con cuatro semicolumnas que dividen el tambor en cinco calles o paños (foto 1). Una imposta ajedrezada, que se prolonga en el tramo del presbiterio, lo divide en altura en dos cuerpos. El cuerpo inferior carece de elementos decorativos y los sillares son de distinto tamaño, circunstancia que no se repite en el cuerpo superior, erigido con aparejo mucho más regular (fotos 2 a 6).
De las cinco calles, solo la central presenta abertura al exterior (fotos 3/4/5), hecho que la distingue del resto del grupo de iglesias del Tirón ya que en las otras el semicírculo absidal presenta tres aberturas. Aquí, las dos ventanas que faltan se abren en ambos tramos del presbiterio. Con todo, la del tramo sur (foto 2) fue cegada al añadirse la sacristía en el siglo XVI y solamente es visible desde el interior. Las cuatro semicolumnas se rematan con capiteles de diversa decoración sobre los que descansa el alero de la cubierta, sostenido además por ocho canecillos en el tramo semicircular y otros ocho en los tramos rectos del presbiterio (fotos 2 a 6). Los canes del tramo sur quedan ocultos por la sacristía pero son visibles desde la carretera de acceso (ver foto). En todo caso, solo dos de ellos presentan decoración. |
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