Como reza el texto en catalán del panel informativo (la traducción es nuestra): "en 1068 Arnau Mir de Tost y su mujer Arsenda cedieron el castillo a la abadía... A raíz de esa donación, los conflictos entre los descendientes del Vizconde y los abades se prolongaron durante siglos". El hecho es que el conjunto monástico creció a expensas del antiguo palacio, del que sólo conservamos algunos de sus muros, en concreto los que forman los testeros planos de los ábsides norte y sur de su cabecera, donde todavía se observan las aspilleras.
En planta, es un edificio de forma basilical con tres naves rematadas por sendos ábsides semicirculares. De las tres, sólo la sur se mantiene en su totalidad. En las obras de consolidación del edificio se reconstruyó la cúpula de la nave norte (fotos 2/3) sobre la que apoyaría un campanario simétrico al conservado en la nave sur. Todo este conjunto se elevó sobre uno inferior de criptas (fotos 4/5) de las que se mantienen las de las naves laterales.
El ábside central (foto 8), que se cubre con bóveda de cuarto de esfera (enlaces 4/5/6), articula su tambor por medio de cinco calles (enlaces 1/2/3) rematadas con arcos de medio punto y separadas por columnas adosadas. Las tres centrales, en las que se abrieron sendas ventanas de un solo derrame, presentan absidiolas con cubierta de cascarón. Todos los arquillos apean sobre capiteles que decoran sus cestas con motivos vegetales, en su mayoría hojas de acanto superpuestas muy deterioradas. En la página siguiente los podéis observar con más detalle.