Obra de transición de mediados del siglo XIII (fotos 1/2/3), asombra al viajero por su monumentalidad. Los detalles que preanuncian el gótico son el ligero apuntamiento de las arquivoltas y la disposición de las figuras en ellas esculpidas: longitudinal respecto a los arcos en lugar de radial. La componen cuatro arquivoltas que apean sobre capiteles figurados y columnas de fuste monolítico (foto 2) (algunos con dos tambores, probable restauración posterior).
Los capiteles de la izquierda (foto 4, enlace 10) se decoran con motivos vegetales, mientras que los de la derecha llevan esculpidos seres fabulosos que entrelazan sus cuellos (enlace 11), dos figuras humanas de pie (enlace 12) y una figura tumbada a la que parece atacar un basilisco (enlace 13).
La chambrana o guardapolvos, decorada con dos pares de semiesferas en cada una de sus dovelas, apoya en ménsulas historiadas: dos basiliscos que comparten la cabeza ocupan la de la izquierda (enlace 9) y dos arpías luchando entre sí la de la derecha (enlace 14 y foto 5).
