Nos quedan las ruinas de San Nicolás, pero no dejan de merecer una detallada visita. De hecho, dan fe de que nos encontramos ante un edificio en el que no se escatimaron gastos y que los maestros canteros embellecieron profusamente. Como podéis observar en las imágenes de esta página, no queda nada del alero sobre el que apoyaba la cubierta del semicírculo absidal, con los canecillos correspondientes, pero sí la mayor parte de los dos cuerpos o pisos de que se compone el tambor (fotos 1 a 8).

En planta, la cabecera incluye el tramo recto del presbiterio (foto 2) y el ábside semicircular, que descansan sobre bajo basamento (en su punto más alto se compone de tres hiladas horizontales) rematado con listel y bocel (fotos 5/7). El tambor consta de dos pisos, ambos divididos en cinco calles. Las ventanas de medio punto y doble derrame se abren en el piso superior. La sur ha sido cegada y de las otras cuatro solo se conservan tres.
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