El baldaquino de la epístola (foto 11), aunque parecido al del evangelio, guarda algunas diferencias con aquel. Aquí, los gruesos nervios del interior de la cubierta son sustituidos por columnillas rectas que descansan sobre impostas que, a su vez, apean sobre cuatro ménsulas decoradas con varios motivos. Las que podéis ver en la imagen son la de la esquina noreste, con cabeza femenina (enlace 1), y la sureste, con cabeza de monstruo (enlace 2). Detrás del arco en primer plano, una cabeza barbada en la esquina suroeste y un capitel vegetal en la noroeste.
Los cuatro capiteles de este baldaquino se decoran con escenas bíblicas y son obra de un maestro con mejor mano que el que trabajó los capiteles del baldaquino del evangelio. Seguiremos la descripción detallada con el número 5 (enlace 3), que ocupa la esquina noroeste; el número 6 (enlace 4) en la esquina noreste; el número 7 (enlace 5) en la esquina sureste y, por último, el número 8 (enlace 6) en la esquina suroeste. |