Con la casi completa reedificación de la ermita en el siglo XVI, es muy arriesgado asegurar que el muro sur mantenga la disposición original de los sillares. De lo que no cabe duda es de que algunos elementos de la construcción románica precedente fueron reutilizados en las obras del XVI. Los canecillos de la cornisa nos sirven de ejemplo. Los veremos tanto en la fachada meridional, de la que probablemente siempre formaron parte, como en el hastial oriental, la actual cabecera de la nave (foto 9).
En total, pues, seis canecillos de un conjunto que debió de ser mucho más abundante. Los de la fachada sur (enlace 1) son tres: un prótomo de lo que parece un chivo o macho cabrío (enlaces 2 a 4); dos personajes de pie, probablemente dos guerreros, el de la izquierda sostiene una lanza en su mano derecha y el de la derecha parece llevar cota de malla (enlaces 5 a 7); y la probable representación de un demonio (enlaces 8/9). |