Al entrar en el templo, entre la última bancada y el muro de poniente, a la altura de la portada, se encuentra la pila bautismal románica (foto 11). De labra muy sencilla, es un buen ejemplo del trabajo que realizaban los talleres locales de canteros para cubrir las necesidades de la comarca. Se la relaciona, en este sentido, con otras muchas de las tierras cántabras (Ruijas, Repudio) y burgalesas (Lomas de Villamediana, Espinosa de Bricia, Quintanilla-Colina, etc).
La copa mide 86 cm de diámetro y 68 de altura. Es de forma casi semiesférica y descansa sobre un pie cilíndrico de 19 cm de alto. Que fue labrada a hacha lo confirman algunas de las marcas que han quedado en la superficie de la copa. Su decoración, que se circunscribe a la mitad superior, se forma con dos bandas horizontales de dientes de sierra (enlace 2) entre las que se coloca un bocel sogueado flanqueado por dos finos baquetones. |