Accederemos al interior del templo por su portada de poniente. Una vez dentro, lo más interesante se encuentra en la cabecera, donde los constructores pusieron mayor empeño en el embellecimiento de los muros y en la ornamentación de los capiteles. Presenta, junto a Manzanedo y Crespos, un paramento dividido en dos cuerpos, el inferior decorado con arquería ciega de dos arcos en los tramos presbiteriales y de seis en el absidal.
El presbiterio se cubre con bóveda de medio cañón y el semicírculo absidal con bóveda de horno. En las instantáneas superiores podéis observar la arquería ciega que recorre tanto el presbiterio como el ábside. El cuerpo superior queda separado del inferior por medio de una imposta de billetes que se ha perdido en algunos tramos y que parte en dos el fuste de las columnas que dan acceso al hemiciclo (fotos 3/4). |