El interior nos sorprende por su sencillez (toda la construcción es de mampostería) y al mismo tiempo por la calidad de los elementos decorativos (foto 1). La cubierta de la nave es de madera a dos aguas, como debió de ser en su origen; y el arco triunfal, con dos roscas y realizado en sillería, nos abre paso a la capilla del presbiterio (enlace 1). La rosca exterior carga directamente sobre las jambas mientras que la interior lo hace sobre cimacios, capiteles (enlaces 4/7) y fustes con basas.
El fuste de la columna de la derecha (enlace 5) lleva acanaladuras que giran a su alrededor y le dan el aspecto de columna salomónica. La basa (enlace 6) se forma con un estrecho toro, escocia y toro ancho que descansa sobre plinto decorado con incisiones a modo de rombos. Dos lengüetas, en las que se tallaron dos cabezas humanas, unen este último toro bajo al plinto. Todo el conjunto descansa sobre un banco que recorre todo el presbiterio.
En el lado derecho de la cesta (foto 2) un personaje de pie sostiene un calderillo en su mano izquierda y un hisopo en la derecha; a su derecha, en la esquina, otro personaje de pie porta libro e incensario. Ambos serían Nicodemo y su acólito con los ungüentos obtenidos de la mirra y el áloe. En el centro de la cesta (foto 3) se coloca la escena principal: Cristo aparece con su brazo derecho ya desclavado al tiempo que José de Arimatea intenta sacar el otro clavo con unas grandes tenazas; a la derecha de Cristo, San Juan le sostiene el brazo ya libre y en la esquina izquierda, detrás del evangelista, la Virgen contempla la escena con gesto triste. En el lado izquierdo (foto 4) nueve cabezas podrían representar a parte de los apóstoles o al pueblo que se acercó para ver la muerte de Cristo.
El cimacio de la columna izquierda (fotos 5/6) se decora con flores en las tres caras y pequeñas cabezas de animal en las esquinas. El capitel lleva esculpidos dos parejas de leones afrontados que juntan sus cabezas en las esquinas de la cesta. Debajo de las cabezas de los felinos, una figura humana de pie queda apretada entre sus cuerpos. Sobre los lomos de las fieras se entrelazan dos filas de volutas. |