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El hallazgo, más o menos "inventado", del sepulcro del apóstol Santiago allá por el año 834 de nuestra era, cuando en Asturias reinaba Alfonso II (791-842), señaló en el mapa el lugar que, junto a Roma y Jerusalén, atraería a multitud de peregrinos procedentes de todos los rincones de la cristiandad. El camino para llegar hasta Santiago no era en absoluto fácil y había tantas rutas como vías de comunicación entre cualquier punto de la europa cristiana y Compostela misma. Antes de que la ruta que hoy conocemos como el Camino Francés adquiriera protagonismo casi absoluto, otras rutas alternativas se ofrecían al peregrino para poder llegar al santuario jacobeo. La ruta de la costa, por ejemplo, fue durante los primeros siglos de la reconquista una ruta más segura, alejada de las zonas fronterizas sometidas a las frecuentes incursiones árabes.
Se puede comer en cualquiera de los restaurantes de que dispone la zona, donde el marisco es muy bueno, pero en nuestro caso regresamos al interior y nos acercamos hasta la ermita de San Román de Escalante (foto 4) que en su día fue de propiedad privada, si bien actualmente pertenece al gobierno cántabro. Y es aquí donde os recomendamos comer. Los antiguos propietarios de San Román regentan el Hotel-Restaurante "San Román de Escalante" (tienen dirección web: www.hotelsanromandeescalante.com) donde se come excelentemente. Su director, Rubén Fernández, nos trató con gran cordialidad y nos invitó a conocer el sorprendente interior de la ermita. |
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