En la foto 8 podéis observar la decoración de la cuba desde la parte contraria a la verja de madera que franquea el paso al recinto en que se guarda la pila.

Si subís al coro de madera (fotos 9 a 12) obtendréis nuevas perspectivas de las naves y arcos y podréis ver el óculo (foto 9) que otrora se abría al exterior en la fachada de poniente. Hoy en día está cegado por la construcción, probablemente en el siglo XVII, del campanario de torre.
Ya hemos dicho que la zona más antigua del templo es la de la nave norte, rematada al este (foto 13) por un ábside rectangular que se cubre con bóveda de medio cañón. La transición entre ábside y nave se realiza por medio de un arco triunfal de medio punto y doblado (foto 14) que apoya sobre columnas entregas (enlaces 1/2) de doble fuste con capiteles iconográficos. El extradós que mira hacia la nave se decora (enlace 9) con amplios dientes de lobo.

Los capiteles, a pesar de que García Guinea los considera "bastante rurales...y de un maestro cantero que no detalla y que demuestra poca técnica para la decoración de los cimacios y el tratamiento de las figuras", son, en nuestra opinión, obra de un cantero con marcada personalidad y gran dominio de la composición. Y su preocupación por el detalle va más allá de lo que el profesor defiende. Baste, como ejemplo, con observar el traje talar del obispo (enlace 10) o el modo de trabajar la vihuela o rabel (enlace 5) que el músico sostiene en sus manos. Las escenas representadas son: dos músicos en el capitel izquierdo (enlaces 3/4/5) y una procesión encabezada por un obispo en el capitel derecho (enlaces 6/7/8/10). Probablemente las dos escenas forman una unidad, representando la celebración, acompañada por músicos, del día de la consagración del templo.
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En el muro norte de la nave se conservan pinturas murales de época muy alejada a la románica. Se trata de una Última Cena que, aunque podemos relacionarla con la tradición de la pintura gótica de Valdeolea, es de fecha algo posterior, quizá de los primeros años del siglo XVII. |