Es difícil apreciar al detalle el trabajo escultórico que los canteros de la torre dejaron en sus muros. Su elevada altitud aleja del espectador los dos cuerpos superiores en que se encuentran la mayoría de capiteles. Otro incoveniente añadido es la piedra caliza, fácilmente erosionable y que suele llegar hasta nosotros con gran parte de los detalles desdibujados por el paso del tiempo. Aún así, y con el uso de un tele algo potente, os podemos ofrecer instantáneas de los más interesantes, como por ejemplo los del muro sur que tenéis en la foto 7.
En el cuerpo superior (enlace 1) se abren dos ventanas con arcos de medio punto que apoyan sobre capiteles muy erosionados. El más interesante es el de la izquierda (3) trabajado con pares de pequeñas volutas superpuestas.

La arquería ciega del segundo cuerpo consta de tres arcos ligeramente apuntados cuyos capiteles se decoran con motivos vegetales (enlace 7) pero en algunos aparece algún personaje. Es este el caso, por ejemplo, del segundo capitel empezando por la izquierda donde un centauro se enfrenta a un monstruo alado (enlaces 4 a 6 y foto inferior) y el del cuarto, donde vemos dos animales afrontados (enlace 8).
