El interior de San Andrés consta de una amplia nave (fotos 1 a 3 y 9), que se cubre con techumbre de madera a dos aguas, y una cabecera (fotos 4 a 8) algo más baja y estrecha que la nave que consta de un breve tramo presbiterial y el semicírculo del ábside.

A diferencia de la nave, tanto el presbiterio como el ábside se cubren con piedra de sillería. El primero con bóveda de medio cañón, y el segundo con bóveda de cuarto de esfera. La ornamentación del interior del templo se circunscribe a su cabecera y os la detallamos en las siguientes páginas.