Pasemos a la calle central (foto 8). La cornisa, aparte de los capiteles de las dos semicolumnas, viene sostenida por cinco canecillos. El primero por la izquierda nos muestra dos cabezas de leones siameses (enlace 1); le sigue otro con la cabeza de una leona sujetando a su cría (enlaces 2/3); a continuación, un león apoyado en el caveto gira la cabeza hacia el espectador (enlaces 4/5); a su lado, un animal fantástico se ubica en el interior de una mandorla decorada con bolas (enlaces 6/7); por último, un león sentado con las patas apoyadas en un rollo (enlace 8).
El capitel de la columna noreste (enlaces 9/10) llena la cesta con dos leones de rizadas melenas que son atrapados por dos gruesas sogas que un glutón sujeta entre los dientes.
La ventana central del ábside (enlace 11) presenta un arco de tres dovelas (enlace 12) que se apoya en cimacios lisos. Los fustes de las columnas son monolíticos con basas de ancho toro y baquetón. Las cestas de los capiteles son parecidas: cuatro bolas con caperuza y volutas en la parte superior, gallonadas en el capitel izquierdo (enlace 13) y lisas en el derecho (enlaces 14/15).