Nos queda por describir el que, quizás, sea el elemento que más renombre le ha dado a San Pedro: su torre, a la que nos aproximaremos empezando por su esquina sureste (foto inferior). Con todo, debemos notar que, al ser de una altura considerable, las mejores imágenes se obtienen desde lejos, como por ejemplo las que tomamos desde el camino de ascenso a La Torraza (enlace 7) o desde la calle que une lo que podríamos considerar el centro de la villa con la iglesia (enlace 1).

En todas sus caras todavía son visibles los mechinales en que se aseguraba el andamiaje. Los sillares no son isódomos pero permiten mantener la horizontalidad de las hiladas. El cuerpo de ventanas se ubica en la parte superior de la torre, bajo la cubierta a cuatro aguas. Todas ellas, enmarcadas por alfiz, presentan tres vanos separados por dos gruesas columnas que se rematan con pequeños arcos de herradura (enlaces 3/4 y 8/9). Todas son originales, salvo la de la cara sur, que se rehizo en época moderna.
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