El exterior del ábside de San Juan es de los que mejor se ha conservado del conjunto y ejemplifica casi a la perfección el debate que todavía sigue abierto entre los especialistas de si el origen de estas edificaciones es "lombardo" o refleja tradiciones constructivas locales de origen mozárabe que se habrían fusionado con las traídas por los maestros de más allá del Pirineo. Dejando al margen las disputas entre los expertos, en lo que sí hay acuerdo casi mayoritario es en que la estampa de San Juan vista desde levante es de las más bellas de nuestra ruta.

Llama al instante nuestra atención, la cubierta, que responde a alguna intervención posterior como consecuencia del derrumbe de la cubierta original que, casi con toda probabilidad, adoptaría la forma más común de cuarto de esfera. Quizás los maestros que se encargaron de la reposición no eran tan hábiles como los originales, o bien una falta de presupuesto les obligó a tomar esta decisión. El hecho es que, ya sea una u otra la causa, el resultado es originalísimo y uno de los detalles por los que San Juan "destaca" sobre el resto.
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