Ya en la zona absidal, cuya cubierta fue reformada, encontramos los elementos constructivos con los que ya estamos familiarizados: un paramento ejecutado con sillares bien escuadrados aunque de medidas dispares (enlace 7), entre los que se colocaron algunos con grabados antiguos que detallaremos en la siguiente página; arcuaciones que apean sobre lesenas; y friso de rollos verticales separado de aquellas por medio de un grueso baquetón (enlaces 1/4).

Las lesenas siguen el mismo modelo que en San Andrés de Satué: a un bloque monolítico le suelen seguir dos en posición vertical, aunque en este caso hay algunas excepciones. No hace falta notar que, por su estado de conservación, el exterior del ábside de Santa Eulalia es uno de los más interesantes del grupo. Hay que andar y salvar un buen desnivel para llegar hasta él, pero sin duda vale el esfuerzo.
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