La fachada meridional (foto 8/9) guarda ya muy poca relación con la de la primitiva fábrica. La intervención más severa la sufrió en el siglo XVIII, momento en que se derriban los dos primeros tramos de la nave románica y se cambia la orientación del templo, con una nave mucho más ancha en dirección norte-sur. Junto al óculo, una pequeña inscripción nos recuerda el año de la reforma: 1787 (enlace 7). En la torre, bajo el saliente de la cubierta (enlace 4) corre un friso de dientes de sierra.
El ábside semicircular (enlaces 8 a 10) sólo presenta una ventana de doble derrame que, al parecer, fue cambiada de lugar (enlace 12) ya que en un principio ocupaba la posición normal en las construcciones románicas, la del eje. Esta colocación descentrada aparece también en las iglesias de Fontaneda y Engolasters. La espadaña de un solo ojo no es original (enlace 5).
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