RUTA 1: SAN VICENTE DE LA BARQUERA-VALLE DEL DEVA

Iniciaremos nuestro recorrido a orillas del Cantábrico, para finalizarlo en la zona interior de Cantabria siguiendo el curso del río Deva y el de su afluente, el río Bullón. Nos adentraremos en sus valles y descubriremos bellos parajes que esconden auténticos tesoros del románico cántabro.
La primera iglesia que visitaremos será la de Santa María de los Ángeles en San Vicente de la Barquera, donde finaliza la ruta cántabra o vía antiqua romana que se inicia en Castro Urdiales y que, en los siglos IX y X, era la ruta principal de peregrinación a Santiago, conocida actualmente como la ruta de la costa. Situada en la parte alta de la población junto al castillo, domina una bella y amplia panorámica de la ría homónima de San Vicente (foto 1).(El topónimo "Barquera" es probablemente de origen romano. Las barquerías eran pasos organizados de ríos y estuarios y, al igual que la vía romana costera, ambos términos son mencionados en el Cartulario de Santillana). La fábrica se empieza a construir a principios del s.XIII en un estilo claramente gótico, si bien con algunos elementos del románico de transición, como las dos puertas, situada una en la zona de poniente y otra en la zona meridional.

RÍA DE SAN VICENTE. OJEDO: PORTADA DE LA CAPILLA DE SAN SEBASTIÁN.
Tomaremos la N-621 hasta Ojedo, adentrándonos en el valle del Liébana. En Ojedo visitaremos la puerta de la Capilla de San Sebastián (foto 2), procedente de la antigua iglesia románica. En ella se pueden observar influencias de Piasca.
La región de Liébana fue un importante núcleo de agrupaciones monásticas y humildes iglesias románicas que fueron pronto dominadas por los grandes monasterios de Santo Toribio y Santa María de Piasca. Seguiremos por la N-621 y a continuación por la CA-185, desviándonos casi de inmediato por la CA-885 hasta llegar al Monasterio de Santo Toribio de Liébana (foto 3).

LIÉBANA: SANTO TORIBIO.

Es considerado el centro espiritual de la zona y por su historia y ubicación su visita es obligada. En sus inicios, que se remontan al s.VIII, fue un cenobio dedicado a San Martín. El monasterio se conocía como San Martín de Turieno y a su alrededor, y dependientes de él, existían pequeñas ermitas o capillas. En los s. XI y XII era el monasterio más importante de la Liébana y compartía la denominación de San Martín y Santo Toribio obispo. Finalmente pasó a llamarse Santo Toribio de Liébana. En 1256 se edifica la actual iglesia, conservándose de la primitiva edificación restos de sillería en el interior y las dos puertas del muro sur, de constucción románica tardía. Conserva el Lignum Crucis, un relicario en el que se guarda la madera del brazo izquierdo de la cruz de Cristo.

SANTA MARÍA DE FRAMA. SANTA MARÍA DE PIASCA.

Una vez visitado el monasterio y sus alrededores, retomaremos la N-621 hasta Ojedo y nos desviaremos hacia la derecha por la CA-184, bordeando el río Bullón, hasta Frama. En su iglesia, Santa María (foto 4), nos espera una bella portada románica y en un sillar una cruz cincelada en un redondel.
Seguiremos la CA-184 y a pocos kilómetros encontraremos una indicación del desvio que nos acercará hasta Santa María de Piasca (foto 5). El monasterio de Santa María de Piasca, al igual que el de Santo Toribio, se concibió como cenobio dúplice de monjes y monjas en el s.IX. En un principio era gobernado por abadesas y más tarde el gobierno era compartido. Alrededor de 1120 pasa a depender de Sahagún, monasterio benedictino leonés, y la documentación deja de mencionar abadesas. A partir de su consagración, en 1172, se contruyó un templo más amplio que se transformó en diversas ocasiones adquiriendo un estilo gótico, si bien mantiene gran parte de la fábrica románica. En el interior destacan sus detalles escultóricos, seguramente realizados por canteros provenientes de Santa María de Aguilar, que al igual que en Santillana nos ofrecen un trabajo de gran calidad, maestría y delicadeza. En el exterior, la decoración es extraordinaria y curiosa, tanto en las puertas principal y meridional como en las arquivoltas, impostas, capiteles y canecillos. Presenta una lápida con la fecha de su consagración y detalles de la misma.